Economia y decisiones éticas
Estoy releyendo un articulo de Martin Wolf publicado esta semana en el Financial Times. El articulo se titula "The pandemic is an ethical challenge" y acaba con estas reflexiones:
"Do leaders project calm and use reason? Do we defeat the disease, while minimising the economic damage? Do we ensure that the weakest people and countries are protected? Do we choose solidarity over hostility and global responsibility over inward-looking nationalism? Do we seek to bequeath a better post-pandemic world, not a worse one? Unlike viruses, human beings have choices. Choose well."
Las primeras decisiones ya las están tomando nuestros gobiernos valorando el coste/beneficio de implementar medidas de "distanciamiento social" y confinamiento para intentar reducir la propagación de la epidemia. Otras decisiones éticas están siendo tomadas por el personal médico ante la dramática situación de desbordamiento sanitario en los hospitales de Lombardia, Madrid y quizás en poco tiempo Nueva York. Intento ponerme en la piel de lo que están viviendo estos días el personal de los hospitales de Madrid, la complejidad de las decisiones de como gestionar el caos y la crisis y me siento totalmente abrumado. Acabará esta crisis y si alguna certeza tengo es que sentiremos por décadas un sentimiento de gratitud hacia el personal sanitario similar al que sienten los habitantes de NYC por los bomberos desde la tragedia del 11-S.
Pero volviendo al articulo de Martin Wolf y a mi esfera de conocimiento profesional que es el del análisis económico-financiero me gustaría centrarme en la discusión relativa al nacionalismo y la solidaridad. Tengo un gran temor que tiene su origen previo a esta desgracia sanitaria y es que estamos entrando en una fase de menor colaboración internacional y de un mayor miopismo nacionalista.
Leo noticias de como los gobiernos cierran sus fronteras, como imponen restricciones a las exportaciones de mascarillas, como se pelean por conseguir respiradores, como los lideres políticos se echan las culpas unos a otros y me lleno de preocupaciones respecto a como será el mundo despues del Coronavirus. Me pregunto si esta crisis no va a reavivar la conveniencia de implantar autarquias dado que cuando llega una crisis de semejante magnitud no podemos confiar en la colaboración de los vecinos. Esta crisis epidémica no está golpeando en igual magnitud a todas las geografías pero la necesidad de cerrar fronteras y restringir el contacto entre distintas comunidades nos está forzando a luchar de forma aislada cada uno en su ámbito territorial.
Son tiempos difíciles. Tenemos que tomar decisiones que son complicadas para una sociedad o comunidad: protegemos a los mayores a costa de crear una crisis económica sin precedentes que va a golpear sobre todo a la gente más joven, crisis sanitaria o crisis económica, ayudamos con los recursos públicos escasos a las empresas o a los trabajadores, nos gastamos suficiente en nuestra infraestructura sanitaria, que sectores son más prioritarios para nuestra sociedad, cómo financiamos el esfuerzo económico necesario para mitagar el impacto de la crisis en nuestra economía, cuando es conveniente levantar las restricciones de confinamiento, como restauramos la credibilidad en las instituciones y dirigentes políticos después de una crisis de tal magnitud...
Necesitamos una discusión madura y reflexiva sobre los parámetros éticos que constituyan un consenso sobre nuestras sociedades. Esta crisis debe servirnos para aclarar cuales son los pilares de lo que nos une como sociedades, como es la forma más efectiva y ética de colaborar y repartir lo común, como priorizamos los recursos escasos y que sacrificios individuales consideramos que son razonables para mantener los servicios públicos. Es necesario que no cunda el desanimo, hay que ser positivos en que lo que estamos viviendo nos refuerce como sociedad, en que valoremos el papel de los que velan por el bien común desde su profesión como sanitarios o fuerzas de orden público. En muchos aspectos, estoy seguro de que saldremos de esta con un sentimiento menos individualista y de mayor comunión con muchas esferas de nuestra vida como ciudadanos sea en nuestra comunidad de vecinos, familia, barrio, compañeros de trabajo, etc. Tenemos que sacarle lo positivo a esta vivencia, tenemos que progresar éticamente, aspirar a ser mejor ciudadanos y personas. Escojamos bien como dice Martin Wolf respecto a los dilemas que nos plantea este brusco shock a nuestras vidas. Tenemos opciones. Debemos resistir las opciones del individualismo, el proteccionismo, la crítica no constructiva, la hostilidad y las respuestas simplistas. Esto es complejo, es dificil, exige responsabilidad y sacrificio.
Estoy releyendo un articulo de Martin Wolf publicado esta semana en el Financial Times. El articulo se titula "The pandemic is an ethical challenge" y acaba con estas reflexiones:
"Do leaders project calm and use reason? Do we defeat the disease, while minimising the economic damage? Do we ensure that the weakest people and countries are protected? Do we choose solidarity over hostility and global responsibility over inward-looking nationalism? Do we seek to bequeath a better post-pandemic world, not a worse one? Unlike viruses, human beings have choices. Choose well."
Las primeras decisiones ya las están tomando nuestros gobiernos valorando el coste/beneficio de implementar medidas de "distanciamiento social" y confinamiento para intentar reducir la propagación de la epidemia. Otras decisiones éticas están siendo tomadas por el personal médico ante la dramática situación de desbordamiento sanitario en los hospitales de Lombardia, Madrid y quizás en poco tiempo Nueva York. Intento ponerme en la piel de lo que están viviendo estos días el personal de los hospitales de Madrid, la complejidad de las decisiones de como gestionar el caos y la crisis y me siento totalmente abrumado. Acabará esta crisis y si alguna certeza tengo es que sentiremos por décadas un sentimiento de gratitud hacia el personal sanitario similar al que sienten los habitantes de NYC por los bomberos desde la tragedia del 11-S.
Pero volviendo al articulo de Martin Wolf y a mi esfera de conocimiento profesional que es el del análisis económico-financiero me gustaría centrarme en la discusión relativa al nacionalismo y la solidaridad. Tengo un gran temor que tiene su origen previo a esta desgracia sanitaria y es que estamos entrando en una fase de menor colaboración internacional y de un mayor miopismo nacionalista.
Leo noticias de como los gobiernos cierran sus fronteras, como imponen restricciones a las exportaciones de mascarillas, como se pelean por conseguir respiradores, como los lideres políticos se echan las culpas unos a otros y me lleno de preocupaciones respecto a como será el mundo despues del Coronavirus. Me pregunto si esta crisis no va a reavivar la conveniencia de implantar autarquias dado que cuando llega una crisis de semejante magnitud no podemos confiar en la colaboración de los vecinos. Esta crisis epidémica no está golpeando en igual magnitud a todas las geografías pero la necesidad de cerrar fronteras y restringir el contacto entre distintas comunidades nos está forzando a luchar de forma aislada cada uno en su ámbito territorial.
Son tiempos difíciles. Tenemos que tomar decisiones que son complicadas para una sociedad o comunidad: protegemos a los mayores a costa de crear una crisis económica sin precedentes que va a golpear sobre todo a la gente más joven, crisis sanitaria o crisis económica, ayudamos con los recursos públicos escasos a las empresas o a los trabajadores, nos gastamos suficiente en nuestra infraestructura sanitaria, que sectores son más prioritarios para nuestra sociedad, cómo financiamos el esfuerzo económico necesario para mitagar el impacto de la crisis en nuestra economía, cuando es conveniente levantar las restricciones de confinamiento, como restauramos la credibilidad en las instituciones y dirigentes políticos después de una crisis de tal magnitud...
Necesitamos una discusión madura y reflexiva sobre los parámetros éticos que constituyan un consenso sobre nuestras sociedades. Esta crisis debe servirnos para aclarar cuales son los pilares de lo que nos une como sociedades, como es la forma más efectiva y ética de colaborar y repartir lo común, como priorizamos los recursos escasos y que sacrificios individuales consideramos que son razonables para mantener los servicios públicos. Es necesario que no cunda el desanimo, hay que ser positivos en que lo que estamos viviendo nos refuerce como sociedad, en que valoremos el papel de los que velan por el bien común desde su profesión como sanitarios o fuerzas de orden público. En muchos aspectos, estoy seguro de que saldremos de esta con un sentimiento menos individualista y de mayor comunión con muchas esferas de nuestra vida como ciudadanos sea en nuestra comunidad de vecinos, familia, barrio, compañeros de trabajo, etc. Tenemos que sacarle lo positivo a esta vivencia, tenemos que progresar éticamente, aspirar a ser mejor ciudadanos y personas. Escojamos bien como dice Martin Wolf respecto a los dilemas que nos plantea este brusco shock a nuestras vidas. Tenemos opciones. Debemos resistir las opciones del individualismo, el proteccionismo, la crítica no constructiva, la hostilidad y las respuestas simplistas. Esto es complejo, es dificil, exige responsabilidad y sacrificio.
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